viernes, 23 de septiembre de 2011

NO A LOS CONTRATOS DE CESIÓN ABUSIVOS: POR UNA PRENSA CREATIVA Y DE CALIDAD..




Escribimos esta carta con necesidad y urgencia. El hecho que la motiva es la pretensión de algunos de los grupos editoriales más importantes del país de hacer firmar a sus colaboradores gráficos y literarios un contrato que, en exclusiva en algunos casos, cede los derechos de explotación de los trabajos para cualquier uso, ilimitado en el tiempo, para todos los países del mundo e incluyendo la capacidad de comercialización a terceros; despojando a sus autores de todos sus derechos. Todo ello, además, por un precio muy por debajo de los mínimos admisibles para la publicación en un solo medio y una sola vez. En otras palabras, mediante estos contratos, estas empresas de comunicación pretenden hacerse con un archivo fotográfico y de texto para revenderlo y utilizarlo a su antojo sin limitación alguna.

Nuestro trabajo, obras fotográficas y literarias, no es producto de una acción mecánica, sino consecuencia de una labor creativa en la que cada uno da lo mejor de sí mismo para hacer llegar al público una narración original y personal que nunca será igual a otra. Por ello, nuestras obras están reconocidas y protegidas por leyes nacionales e internacionales, y esta protección, que genera unos derechos tanto morales como patrimoniales, no sólo defiende nuestros intereses como creadores sino que contribuye a que todos, como ciudadanos, podamos disfrutar del acceso a un contenido de alta calidad, creatividad y rigor informativo en las publicaciones que puedan encontrar en quioscos y páginas web, como corresponde a la alta capacitación y entrega de sus autores.

Sin embargo, la intención por parte de las empresas editoras de apropiarse de todos los derechos de explotación de las obras de sus colaboradores mediante la obligatoriedad de firmar un contrato, ya sea para ceder en exclusiva el trabajo realizado o pretender que éste sea considerado obra colectiva en el que editor pasa a ser titular de todos los derechos de explotación del mismo, significa poner entre la espada y la pared a todos aquellos que utilizan sus cámaras y sus bolígrafos para hacer algo más que una labor rutinaria. Cualquier autor está obligado a negarse a firmar un  contrato que lesiona sus derechos más fundamentales, un derecho que está incluso reconocido por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, cuyo Art. 27 dicta: “Toda persona tiene derecho a la protección de sus intereses morales y materiales derivados de toda protección científica, literaria o artística de la cual es autor.”

Además, ¿por qué no obligan estas empresas a firmar los mismos contratos a las agencias de noticias y bancos de imagen, dado que proveen de los mismos materiales que los autores autónomos? Este hecho constata la evidente indefensión que sufren estos últimos.

Esta pretensión, fuera de toda honestidad empresarial, se suma a la merma de las valoraciones económicas que los trabajos periodísticos han sufrido justificadas por la crisis económica. También han sido progresivamente disminuidos los medios para poder hacer un trabajo serio y riguroso. La consecuencia evidente para todo lector atento ha sido la pérdida de calidad en los contenidos de periódicos y revistas. Desposeer a los autores de sus obras mediante una firma, que tiene más de extorsión que de práctica empresarial, es condenar a sus propias cabeceras a nutrirse de unos contenidos de cada vez menor calidad e interés, con lo que la pérdida terminará siendo no sólo para nosotros sino para todos aquellos lectores que acuden al quiosco en busca de contenidos de calidad y esto es el principio de la propia desaparición de dichas cabeceras y sus puestos de trabajo.

Por todo lo expuesto, solicitamos su apoyo para que estos contratos, cuyas cláusulas quedan fuera de toda ética profesional, no sean impuestos a ningún redactor o fotógrafo, evitando así poner en riesgo la continuidad de nuestra profesión y el derecho de los ciudadanos a ser informados no sólo libremente, sino de una manera profesional, rigurosa y creativa.

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