miércoles, 28 de enero de 2009

Que no pare la música



Hoy en día para asistir a un concierto no hace falta ir al teatro. En cada rincón de cada ciudad podemos encontrar a alguien desgranando notas de una guitarra, un acordeón o una quena. Incluso en ocasiones se encuentran bandas u orquestas al completo. La mayoría son gente procedente de los paises del este de Europa y, aunque algunos son aficionados, otros formaban parte de una gran orquesta en sus respectivas ciudades y probablemente habrán acompañado en más de una ocasión los pasos de El Lago de los Cisnes o los trinos de Aida.


También los emigrantes de América del sur nos traen su música. Hay personas a las que les molesta verles entrar en el vagón del metro con sus sikus y sus charangos, pero a mi la verdad me parece maravilloso quitarme los últimos rastros del sueño con el sonido de El Cóndor Pasa o de Carnavalito.


Creo que las escasas monedas que reciben a cambio de sus melodías no son nada comparado con el placer que se experimenta al escucharles y por eso yo les pido, por favor Que no pare la música.

1 comentario:

  1. Coincido contigo en que estos ´"músicos desconocidos" aportan cierto aire bohemio a nuestros viajes. A mí me gusta oirlos (pocas veces me paro a escucharlos, es verdad, muchas veces por las prisas). Y cuando les veo pienso ¿y en su pais, que sería esta persona?. ¿sería un buen músico? ¿alguien conocido popularmente? ....y les ves con la mejor de su sonrisas intentando embriagarte con sus notas...
    Estoy de acuerdo, !Que no pare la música!.

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